El miembro del Comité Ejecutivo del Banco Central Europeo, Piero Cipollone, enfatizó el jueves que Europa necesita un euro digital para reducir su dependencia de los sistemas de pago no europeos.

"Hoy, Europa depende significativamente de sistemas de pago no europeos y si no hacemos nada, esta dependencia se incrementará", dijo Cipollone durante un discurso en Roma. "Es una infraestructura crítica para el funcionamiento de la economía y posponerla significaría aceptar una vulnerabilidad estructural".

En una entrevista conjunta con La Stampa y Bloomberg, Cipollone delineó el cronograma para la moneda digital, afirmando que podría entrar en una fase piloto en 2027 con una posible emisión a partir de 2029.

Cipollone aclaró que la iniciativa surge del mandato del BCE y no como una reacción a factores externos. "El BCE debe garantizar el funcionamiento adecuado de los sistemas de pago, y una dependencia tan marcada de sistemas extraeuropeos en un sector tan crucial representa un riesgo sistémico", explicó.

Si bien el euro digital está diseñado principalmente para uso doméstico, Cipollone señaló que la infraestructura eventualmente podría ampliarse para permitir su uso por países fuera de la eurozona.

El funcionario del BCE también abordó preocupaciones sobre las stablecoins, advirtiendo que podrían "amenazar la estabilidad financiera" en Europa. En lugar de estos instrumentos, que son respaldados por Trump pero observados con cautela por el FMI, Cipollone sugirió que los europeos deberían tener acceso a alternativas más simples y confiables.

"La respuesta es garantizar una combinación eficiente de dinero público y privado en euros", afirmó.